INTRODUCCIÓN
por @serpientederio
La segunda parte de esta entrega marzal es protagonizada por mujeres dentro del ámbito literario: creadoras de novelas, obras de teatro, historietas, libros de cocina. Mujeres de las que irrumpen y que crean en conjunto aunque el resto esté ausente. Hablan de (y para) muchas aunque solo una encarne la autoría, eso quiero decir.
Vale decir que el marco esgrimido en el post anterior se sostiene en este, lo que debería cambiar es cómo actúa en el ámbito literario. Diré algunas cosas.
Propongo un ejercicio rápido: piensen en escritores que hayan conocido en la escuela. Nuestrxs lectores pueden ser de cualquier generación, pero todxs van a coincidir en que la gran mayoría de esos nombres son hombres. Quizás las generaciones más jóvenes, sobre todo durante los gobiernos kirchneristas en donde hubo ampliación de derechos, puedan haber gozado de alguna unidad en la asignatura de lengua y literatura en la que se hable de mujeres (y con muchísima suerte disidencias) escritoras. Pero siempre es una mancha sobre un tejido. A las escritora/xs aún se las describe como novedad, un fenómeno, un boom, lo excepcional… cuando siempre estuvimos, sólo que ahora nos ven.
Por supuesto que algo ha cambiado, y son esas preguntas que la escritora argentina Dolores Gil se hace en una entrevista: “¿tenemos las mujeres mejores condiciones materiales y por eso estamos escribiendo más? ¿Cuánto más estamos escribiendo? Si es así, ¿se debe a un mejor acceso a la educación y a los bienes culturales, a que tenemos más tiempo para nosotras, a que tenemos menos hijos que antes, o a que se dieron cambios en las relaciones entre varones y mujeres con respecto al tiempo dedicado a tareas domésticas y de cuidado?”. Pero Virginia Woolf escribió Una habitación propia en 1926 y mucho de lo que allí se plantea sigue sin ser resuelto. Y las mujeres y disidencias son las primeras en padecer los retrocesos y en recibir los golpes (hay más de un ejemplo en la coyuntura).
Respecto de las editoras, por caso, Viviana Román y María Cristina Spadaro en 2019 hicieron un recorrido por nuestro sector editorial desde su comienzo con el objetivo de rastrear en él las marcas de género. A través de estrategias microhistóricas analizaron fuentes tanto institucionales como orales, como entrevistas -porque, como ya se ha dicho, han sido los hombres los que han sido sujetos de la historia pública. Y el resultado es similar, pocas figuras no masculinas surgen entre los editores emblemáticos. Sin embargo, la importancia de esta exploración es que al enfocarse en algunos casos muestran la existencia de los "intersticios que les permitieron a estas mujeres construir sus vidas y su obra editorial. Cada una de ellas llega al lugar de la edición por alguna vía particular, y sortea los estereotipos, para los demás o para sí mismas, de diversos modos". Así son las cosas, también en este sector crucial para la circulación literaria. El camino no es llano. O los ocupan a través de grietas o se autoorganizan en los márgenes, como tantas. De cualquier modo, la tarea de rescritura de esta historia presenta los mismos desafíos.
Y la deuda es muy grande todavía, más aún porque muchas veces cuando se piensa en perspectiva de género sólo está pensándose en mujeres, y las palabras deben ser usadas para nombrar. Camila Sosa Villada dice en Las Malas “a las travestis no nos nombra nadie salvo nosotras”. En el mundo tenemos que caber todxs.
No voy a mentir. Lo primero que se siente al ahondar en estos espacios es el ya-devenido-meme i cant believe im still protesting this; lo segundo, la necesidad de trabajar por ello.
Desafortunadamente este deseo/imperativo nos empuja contra más muros, en especial a partir del 10 de diciembre del 2023. Si hay algo que la runfla de La Libertad Avanza desprecia es el arte y la cultura, porque es lo que nos mantiene humanos y estrechados con lo bueno. Basta sólo ver las publicaciones en instagram del presidente, oda a la inteligencia artificial, y la caterva de humanos trolls que lo excitan para que él se regocije, multiplicando el odio y la banalización de toda expresión artística y cultural.
Pero volveré sobre esto más tarde. Ahora toca volver a las mujeres de palabra.
Pero antes, oh, no me puedo aguantar, quisiera a nuestros lectores regalarles un poema, extraído del libro Palabra Viva - Textos de escritoras y escritores desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado. Argentina 1974/1983. Este libro fue editado en 2006 por la Sociedad Argentina de Escritores y Escritoras (SAE) y que contiene textos, cartas y poesías de 103 escritores desaparecides durante la última dictadura militar.
La voz que sigue latiendo hoy es de Franca Jarach (19 de diciembre de 1957), estudiante de honor del Colegio Nacional de Buenos Aires y militante (de honor) de la Juventud Universitaria Peronista. Fue secuestrada el 25 de junio de 1976. Estuvo en la ESMA. Tenía 19 años.
Lugar
A la mañana paso
cerca de un sitio rodeado de muros
altos grises tristes sucios
de carteles, de vote lista azul
un día miro adentro
es una villa miseria.
Gente
más gente.
Vestida de tela barata
desnuda de felicidad.
Una chica me ofrece limones
“cien la docena, cómpreme”.
Tiene trece años, más o menos
mi edad.
Un almacén ruidoso,
con ratas, con suciedad
con microbios funestos.
Es un sitio rodeado de muros
sucios de crímenes humanos
que son sólo los nuestros.
Tarea para el hogar que ustedes ejerciten su capacidad de reseña.
Y quizás no fuimos muy insistentes en la primera parte, pero lo más valioso de esto es el compartir: nosotras traemos a estas autoras, y realmente esperamos conocer otras a través de ustedes, quienes nos leen leer.
Nuestra selección del día:
Daniela Arias, Valeria Reynoso y Romina Fretes editoras - @bujecs_
Agustina Bazterrica autora de ficción - @serpiente.de.rio
Dolores Reyes autora de ficción - @punkieunplugged
Griselda Gambaro dramaturga - @morron__
Petrona Carrizo de Gandulfo cocinera - @morron__
Camila Sosa Villada escritora y actriz - @aneriuqam
DANIELA ARIAS, VALERIA REYNOSO Y ROMINA FRETES
por @bujecs_
“Mujeres historietistas hubo siempre. Pero hay una nueva generación de chicas superpoderosas que, lejos de narrar historias tranquilizadoras y con buenos modales, logran hacer caber en una pequeña viñeta mundos escondidos, incómodos para el ojo conservador, que piden a gritos ser visibilizados”. Estas son las palabras de Maia Debowicz (periodista/dibujante) en el prólogo de Pibas.
Las mujeres debemos abrirnos paso en todos los sectores de la vida; nada nos es concedido, todo debemos conquistarlo. Esto también se da en el mundo de las historietas, y este libro recopila los trabajos de muchas historietistas argentinas.
Pibas inicialmente tuvo la intención de ser un catálogo para exposición; eventualmente surgió la idea de publicarlo bajo el sello de la editorial “Hotel de las ideas”, y nos da un pantallazo a los trabajos de mujeres historietistas argentinas contemporáneas.
En el año 2017, surgió el festival “Vamos las pibas” (ig @vamoslaspibasfestival), un festival de autoras de historietas, donde autoras latinoamericanas ofrecen charlas y talleres y una feria para ver los trabajos de las artistas.
En el libro vemos historias tan diversas como quienes las escriben, tratando temas como el sexo, la soledad, el empoderamiento, el amor, drogas, sueños y todo lo que puedan albergar nuestras cabecitas.
La recopilación fue realizada por @inboccalupoestudio, una editorial independiente conformada por Daniela Arias, Valeria Reynoso y Romina Fretes.
Si crees que no es para vos o no te gusta, te pido que le des una oportunidad; capaz no es que no te gustan las historietas, los fanzines, sino que no tenés ganas de seguir escuchando las historias que te cuenta un tipo.
Démosle visibilidad a las autoras y, sobre todo, banquemos producciones latinoamericanas.
Les dejo las cuentas de todas las que participan para que puedan ver sus trabajos.
Florencia Pernicone: @fpernicone (ig)
Catalina Minteguia: chloroflex.tumblr.com
Maria Victoria Rodriguez: www.victoriarodriguez.com.ar
Sukermercado: @sukermercado (ig)
Mirita: www.mirita.com.ar
Jazmine Varela: @azminvarela_ (ig)
Kiwi Moe: @popurrin (ig)
Lucia Brutta: @luciabrutta (ig)
Paula Andrade: @derrewyn (ig)
Sole Otero: www.soleotero.com
Cons Oroza: www.consoroza.tumblr.com
Carla “China” Ocho: @chinaocho (ig)
Romina Fretes: @kuchicuchiyo (ig)
Maia Debowicz: @maia_debowicks (ig)
Macarena Garcia Cuerva: @makaandbeyond (ig)
Agus Casot: @agustinahistorietas (ig)
Daniela Ruggeri: @elmargendelahoja (ig)
Valeria Reynoso: @val_terror (ig)
Maelitha: @maelitha (ig)
Euge Beizo: @eugebeizo (ig)
Dani Arias: www.daniarias.com
Delfina Perez Adan: @estampita (ig)
Femimutancia: @femimutancia (ig)
El arte de tapa es de Natalia Lombardo: @cocolinpress (ig)
PD: Actualmente está abierta la convocatoria para el próximo festival
PD2: Este libro no es fácil de conseguir, pero pueden acceder a las cuentas de las participantes.
AGUSTINA BAZTERRICA
por @serpientederio
Cadáver exquisito (2017) es la segunda novela de Agustina Bazterrica (1974) tiene un argumento lógicamente factible, sobre todo pospandemia (yo lo leí durante ella, de hecho): un virus que ataca a los animales hace que ya no sea posible comer esa carne, ergo, habrá que criar otra carne para el consumo… Te invito a mi primera lectura gore (bueno, quizás no tan explícito pero el meollo es tétrico, si me preguntas a mí, por lo posible). El foco está puesto en un empleado burócrata de un frigorífico (con un poco de esas vibes de los hombres de Huxley, Orwell, Bradbury, pero no), un sujeto insertado pero (todavía) incómodo ya que la transición es reciente, que se ve de repente en posesión de uno de esos productos de carne especial, en el cuerpo de una mujer. Leanlo para saber qué pasa.
En esta novela el canibalismo funcional, organizado e institucionalizado (ustedes saben que en los genocidios y símiles actos se tiene que sistematizar el proceso de la ejecución porque afecta la psiquis de los verdugos, googleen Sachsenhausen) genera muchas incomodidades pero sobre todo da pie al debate sobre clases: en qué momento unos son alimento de otros y cómo se impone y cuánta humanidad se entrega en esa imposición. Es un ejercicio literario que delinea el extremo de la perversión, la carencia de empatía generalizada, y la completa renuncia a la posibilidad de otros mundos (cfr. es más fácil pensar en el fin del mundo, que en el del capitalismo). Aspectos que no paran de insinuársenos en este presente. Se lee de golpe (uh, me acordé de los golpes), buena prosa y contundente.
[Si entrás en esta y volvemos al séptimo arte, podés ver Okja (Bong Joon Ho -yeah, el de Parasite-, 2017), en donde la fantasía de un animal irreal licúa un poco la seriedad del argumento y Fresh (Mimi Cave, 2022) en donde la línea productiva de la carne es absolutamente perversa, you know, la clientela son hombres ricos].
DOLORES REYES
por @punkieunplugged
Cometierra (2019) de Dolores Reyes (1978) es la historia de una joven, que no tiene nombre, a la que le dicen Cometierra ya que comiendo barro y polvo, puede ver la historia de quienes desaparecieron. La vemos ya en la portada, ilustrada por Jazmín Varela, rodeada de flores y llorando.
Cometierra es una huérfana a raíz del femicidio de su madre; que también es lo que le da su nombre. Al comer la tierra de su tumba, la vuelve a ver. Así es como se corre este poder por el barrio, y comienzan a pedirle que busque a las desaparecidas.
Es una joven del conurbano, que está representando tan bien en la historia que podría ser el propio. Un barrio donde la policía es ineficaz. No es que Cometierra sea una heroína, tampoco. Como toda joven, pasa por períodos donde quiere ayudar y otros donde no quiere tener nada que ver; como lectora, te hace pensar en la magnitud de la responsabilidad que lleva en los hombros, sin quererlo, y en como no deja de ser una adolescente.
El libro mezcla y entrecruza esta videncia y descubrimiento de los feminismos con la vida normal de Cometierra, que vive con su hermano, se junta con sus amigues y se enamora.
Es una lectura de un tirón, te atrapa desde el principio y te hace sentir desde empatía hasta dolor. Es una lectura superrápida, aunque con cautela: te hace repreguntar, quizá hasta recordar. Sin embargo, creo que todas deberíamos leerla al menos una vez.
GRISELDA GAMBARO
por @morron__
Griselda Gambaro (1928) es una de las escritoras y dramaturgas más relevantes de nuestro país. Sus trabajos, siempre provistos de mirada crítica y compromiso social y político, reflejan a través del realismo reflexivo de sus personajes y el absurdo de lo individual, el sometimiento y la opresión de lo colectivo.
En La señora Macbeth (2204), Gambaro toma el personaje de William Shakespeare, Lady Macbeth (Macbeth, 1606) y lo reposiciona haciéndolo protagonista. Como resultado de la intertextualidad entre la mujer mítica y fálica shakespeariana y el contexto argentino socio-político de postdictadura, nace este personaje vacío de identidad, que solo se denomina a partir de lo ajeno, de lo que Macbeth hace y dice. Muestra una mujer vulnerable y sensible, con profunda emocionalidad y notable deterioro mental.
A través de la reescritura y la configuración de su señora Macbeth, Gambaro problematiza el rol de la mujer. No se conforma con la subordinación pero tampoco con la victimización. Sobre esa ambigüedad y en el extrañamiento de un no-lugar se desarrolla el conflicto identitario de la señora Macbeth.
La señora Macbeth se estrenó en el Centro Cultural de la Cooperación en Buenos Aires, Argentina, en abril de 2004 bajo la dirección de Pompeyo Audivert.
PETRONA CARRIZO DE GANDULFO
por @morron__
Petrona Carrizo nació en 1896 en La Banda, Santiago del Estero y la llegada del gas natural a los hogares cambiaría su vida para siempre. En busca de una oportunidad laboral que mejorara la economía de su familia, se inscribió en un programa para enseñarles a las amas de casa a cocinar en cocinas a gas.
En todos sus años de capacitación e instrucción pudo recopilar miles de recetas que hoy forman parte del libro con mayor cantidad de ediciones de nuestro país y, dato curioso, es el libro más robado de la Biblioteca Nacional.
Forjado en una época en el que el rol de la mujer se reducía al de amas de casa, El Libro de Doña Petrona (1934) es hoy en día un objeto de culto para los amantes de la gastronomía argentina y es, para los nostálgicos, un puente generacional que los une a sus madres y a abuelas.
(Me tomo la pequeña licencia de ser autorreferencial, al menos por un párrafo: el ejemplar que atesora mi familia pertenece a la 48° edición. Recubierto con hule transparente, tiene las tapas pegadas con cinta y algunas hojas sueltas buscando su lugar. Las manchas y pegotes secos anuncian que hace algunos años alguien siguió con el dedo índice las instrucciones.
Ese ejemplar supo ser de mi abuela, ahora lo tiene mi mamá. Sigo esperando mi turno…).
CAMILA SOSA VILLADA
por @aneriuqam
Escritora y actriz transgénero, Camila Sosa Villada nació en La Falda, Argentina, el 28 de enero de 1982. Estudió Comunicación Social y Teatro en la Universidad Nacional de Córdoba. Fue prostituta, mucama y vendedora ambulante, además de cantar en bares.
La protagonista de Las malas es una travesti, un personaje que desafía estereotipos y prejuicios con su mera existencia. Camila retrata su vida con una mezcla de ternura, humor y crudeza, sin caer en el dramatismo fácil ni la autocompasión. Es precisamente esta mirada honesta y sin artificios la que convierte a la novela en un testimonio enriquecedor y atrapante.
En Las malas, la autora nos invita a cruzar el umbral de un universo travesti, donde desde temprana edad, se enfrentan a la dolorosa realidad de ser abandonadas por sus padres, rechazadas por el mundo y finalmente maltratadas por hombres que las explotan debido a la necesidad y la falta de oportunidades.
La novela, aunque dolorosa y conmovedora, cumple una función esencial al generar conciencia y empatía. Camila utiliza su voz para trascender las barreras de la ignorancia y la indiferencia, exponiendo la vulnerabilidad de las travestis y sus luchas diarias. Cada palabra, cada página, actúa como un recordatorio urgente de la necesidad de comprender y apoyar a quienes han sido relegadas.
En medio de sus líneas, se entreteje un collage de emociones y reflexiones que invitan al lector a sumergirse en un mundo de experiencias diversas y profundas. Como una artesana de las palabras, Camila nos lleva de la mano a través de los laberintos de la vida de sus personajes, revelando las luces y sombras de la existencia humana.
En palabras de la propia autora, “Estamos ahí para ser escritas. Para ser eternas”. Con esta frase, Camila Sosa Villada resume el poder transformador de la literatura, capaz de eternizar las voces que han sido relegadas al olvido y dar voz a aquellos cuyas historias han sido ignoradas.
En un mundo donde la diversidad y la inclusión son cada vez más urgentes, obras como “Las malas” nos recuerdan la importancia de abrir nuestras mentes y corazones a nuevas perspectivas. A través de la literatura, podemos explorar realidades que de otra manera permanecerían invisibles.
En resumen, este libro es mucho más que una novela: es un viaje emocionante y revelador que nos invita a reflexionar, a sentir y, sobre todo, a celebrar la diversidad que nos hace únicos.
Me encanta que se instalen este tipo de lecturas en la agenda editorial, porque son historias capaces de cambiar nuestras vidas para siempre.
EPÍLOGO
por @serpientederio
Cumplo con mi palabra. Después de estas recomendaciones que estimo les ha hecho querer ir a comprarse algún libro o acercarse a la biblioteca del barrio, quisiera advertir sobre la situación actual de la literatura y la industria cultural en general en nuestro país.
El primer gesto apurado luego del DNU 70/23 por el que se derogaron y modificaron leyes (hasta que se diga lo contrario: pueden leer nuestras notas al respecto) bajo el pretexto de resolver la crisis, para arruinarnos más la vida, fue la Ley ómnibus. Con esa ley se pretendía derogar, entre tantas otras, las leyes de Protección de la Actividad Librera, de la creación del Fondo Nacional de las Artes y del Instituto Nacional del Teatro, normativas e instituciones que hacen posible la creación literaria y la promoción de este bien cultural esencial.
Como ya deben saber a esta altura, la ley no procedió por falta de acuerdos, por ignorancia (un poco de esto, un poco de aquello), pero eso no ha sido un obstáculo para que el ejecutivo realice su cometido.
En esa ley se pretendía la privatización de Télam, pues hace un par de días la agencia de noticias y de fotografía documental más importante (cuyo funcionamiento en el pasado pendió de un hilo oh sorpresa con la dictadura, Menem y Macri) fue cerrada y despedidos sus trabajadores.
En esa ley se pretendía modificar el funcionamiento (financiamiento e instituciones que la constituyen como la ENERC) y la autarquía del INCAA y hoy nos encontramos con la comunicación del gremio de sus trabajadores de que se han efectuado despidos, y se perfila el desfinanciamiento a los festivales nacionales, eliminación de Cine.Ar y la venta del cine Gaumont, entre otros ajustes.
¿A quiénes les tocará mañana? Este gobierno se mofa del constitucionalismo, no se detiene en sus amenazas y actúa como una tiranía. Ante eso, y en defensa de la cultura, los libros y sus creadore/xs, no hay que cerrar los ojos ni bajar los puños.







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