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Mujeres de película 🚬





INTRODUCCIÓN

por @serpientederio


Como nos acercamos al 8 de marzo, día que es sinónimo de resistencia y conquista, pensamos en componer entre todas las que formamos parte de AP un texto (todo texto es un tejido) común en el que se impriman las voces de realizadoras argentinas. El impulso detrás de la idea no es simplemente hacer una to watch list y así sentirnos satisfechxs en el mes de marzo, es evidenciar qué, desde dónde, cómo dicen lo que quieren decir y cuál es el contexto en el que pueden hacerlo.

Para referirnos a esto, si se me permite, haré un excursus que incluirá una apelación al marco teórico y al caso en el cine argentino.

Creo que aplica en toda historización, dentro de la disciplina artística en este caso, la misma modificación de perspectiva que tuvo lugar en la historiografía. Ese cambio categórico de perspectiva fue introducido en la década del ochenta y principios de los noventa y se basó en la superación de la corriente historiográfica conocida como “historia de las mujeres” que se desarrolló con el objetivo de recuperar sus experiencias colectivas e históricas y hacer visible su papel como agentes sociales. En tal sentido, aquella corriente conceptualizaba la historia de mujeres notables, excepcionales, haciendo, en definitiva, una historia contributiva, en donde las mujeres son percibidas como un apéndice de los movimientos sociales, oscilando entre la victimización y el protagonismo, entre la opresión y la transgresión.

Porque se comprendió que había que pasar de lo cuantitativo y accesorio a lo cualitativo y sustancial, inició el tránsito de la historia de las mujeres a la historia del género, con el objetivo de una renovación metodológica para la interpretación de la historia. Esta nueva perspectiva partía no del análisis de las diferencias biológicas sino de las construcciones socioculturales. Lo que se proponía a partir de aquí era en palabras de Ana Lidia García-Peña (2016) “problematizar las relaciones de género en un determinado contexto histórico, social, económico y político, en condiciones materiales y de existencia, inmersas en la historia general, pero también en la subjetiva y personal”.

En efecto, para revertir estos (muchos y anchos) años de invisibilización lo que debe hacerse es lograr un análisis histórico centrado en las relaciones de género, dentro de una concepción de la historia total que considere no sólo las estructuras económicas, sociales y políticas tradicionales (de histórico dominio masculino), sino también las dimensiones de la esfera privada, la familia, la sexualidad, la reproducción, la cultura femenina, la salud, el trabajo doméstico, la socialización de los hijos, etc. cuestiones estas que han sido de dominio femenino basado en una distinción sexual. Las mujeres y las disidencias hemos estado desde siempre acá, es hora de que el relato de cuenta de ello, no como una excepcionalidad sujeta a privilegios de clase social y de etnia, sino como lo que somos, parte constituyente de esta humanidad.

En este sentido, por cierto, me gustaría recomendar [DISCLAIMER: la siguiente recomendación es una producción realizada por un varón cis e inglés *inserte meme de Dexter*. El foco de la sugerencia de visionado debería radicar en su contenido y abordaje y en la presencia del cine argentino allí] una pieza documental road movie muy interesante y que tiene esta perspectiva: Women Make Film: A New Road Movie Through Cinema (2018). Esta obra de carácter enciclopédico, si bien fue escrita y dirigida por Mark Cousins, es narrada por Adjoa Andoh, Jane Fonda, Kerry Fox, Thandiwe Newton, Tilda Swinton, Sharmila Tagore, Debra Winger, cuenta con 40 capítulos que suman 14 horas y recorre las obras de 183 directoras a partir de temáticas o de técnica cinematográfica. De las nuestras aparecen Lucrecia Martel, dentro del capítulo de Openings (aperturas) con La ciénaga (2001), de Framing (encuadre) con La niña santa (2004) y con esta también en el capítulo de Religion; Maria Luisa Bemberg dentro de Montaje y Economía con Yo, la peor de todas (1990); y Lucia Puenzo con XXY (2007) dentro del capítulo de Sexo.

Ahora bien, la industria cinematográfica argentina evidentemente no está eximida de esta inequidad. Para aportar a la exposición de este problema, en 2017 Sabrina Farji, Celina Font, Rocío Gort y Cecilia Sticco crearon el Observatorio Igualdad Audiovisual, cuyos primeros resultados fueron presentados en el Festival de Cannes en 2018.

Como pueden leer en su página web, preocupadas por la desigualdad en los puestos de trabajo en el cine argentino y en la representación simbólica de las mujeres y diversidades en pantalla, investigan a través de una matriz de análisis que recaba esta información de las 10 películas de ficción más vistas en el cine nacional, y lo hacen con “el propósito de generar cambios específicos y estructurales, tales como la implementación de políticas públicas para reducir la brecha salarial y laboral, así como la eliminación de estereotipos que promueven prácticas violentas y perpetúan las desigualdades”.

Por supuesto, este asunto no está separado de la problemática en la distribución de fondos y fomentos a la realización en esta industria, que en 2022 mostraba una cifra según la cual 2 de cada 10 películas producidas con subsidios fueron dirigidas por mujeres (si querés saber más, esta nota de Infobae y/o los informes de SICA). Por eso ese mismo año, la diputada Gabriela Estévez, en trabajo conjunto con la Comisión de Género de la Asociación de Directores de Cine PCI Argentina, presentó un proyecto de ley para promover la equidad de género en la industria cinematográfica y audiovisual, apuntando tanto al principio de Equidad de Género y al de Igualdad de Oportunidades. Pero bueno, para sorpresa de nadie, fue presentado y hasta el momento no tratado y vista la coyuntura en la que nos encontramos, dictatorial y retrógrada para sólo elegir dos adjetivos, difícilmente veremos esto proceder.

Ahora sí, finalmente nuestras recomendaciones:
Jimena Monteoliva - @bujecs_
Laura Citarella - @serpiente.de.rio
María Luisa Bemberg - @morron__
Anahí Berneri - @aneriuqam
Lucrecia Martel - @gabi_bo

[Ponemos dónde se pueden ver, pero siempre aprovechen para verlas en el cine, para mayor placer y para apoyar a la industria, ustedes saben que las asistencia a las salas es un índice de salud del cine. De no ser posible, hay quienes pueden pagar por conseguirlas y otres que sabemos de la vida pirata]



JIMENA MONTEOLIVA

por @bujecs_


Clementina (2019) es el debut como directora de Jimena Monteoliva (1974), quien además es guionista, productora y fundadora de la productora cinematográfica CRUDO films, convirtiéndose así en una de las exponentes del cine de género argentino.

Teniendo en cuenta que en Argentina durante el año 2023 hubo un femicidio cada 29 horas, la historia narrada en Clementina no nos es ajena.

La película comienza con Juana, una mujer víctima de violencia de género, que queda inconsciente y pierde un embarazo debido a los golpes de su marido. A lo largo del desarrollo, presenciamos las diferentes situaciones violentas a las que se enfrenta una mujer en este contexto: durante su internación en el hospital, con la policía y con su marido.

Se trata de un thriller con toques fantásticos, psicológicos y un poco de gore. La película presenta poca iluminación y se desarrolla principalmente en espacios cerrados, lo que genera una constante sensación de encierro y soledad, hasta cuando vemos a Juana rodeada de gente. Se crea una atmósfera tensa, con el mal que la acecha constantemente, incluso en su hogar, donde debería ser su lugar seguro. Juana atraviesa todo este NO duelo sola en un ph al que acaba de mudarse, lugar donde comienza a escuchar sonidos y a ver cosas que se mueven, sin saber si esto es real o producto de su imaginación.

Al buscar información para realizar esta breve reseña, noté que se criticó un poco la construcción del villano, representado por Mateo, el marido de Juana, señalando que le faltaba desarrollo. Personalmente, creo que no es necesario, ya que todas las mujeres que vean Clementina pueden ponerle un rostro y nombre propio a sus propios "Mateos". No necesito que me presenten a este villano porque ya lo conozco, sé cómo actúa y está en todas partes.

Jimena Monteoliva es uno de los pocos nombres que encontramos dentro de las realizadoras argentinas, especialmente en lo que respecta al cine de género, como terror o fantástico. El terror, el slasher y el gore suelen estar relegados en comparación con otros géneros, y si a eso le sumamos que es producido en Latinoamérica y por una mujer, nos encontramos con una cantidad limitada de directoras que se pueden contar con los dedos de la mano.

Adentrémonos como mujeres en estas áreas, quitándole la potestad al verdugo de definir lo que es el miedo, para que el terror no sea el sueño húmedo de un hombre que odia a las mujeres pero que tiene la suficiente corrección social como para violarlas y matarlas solo en su mente.

[se puede ver en internet, tú puedes conseguirla (o nos escribís ;))]

Además, añado estas estadísticas realizadas por el observatorio de las violencias de género "Ahora que sí nos ven", para conocer a Juana en números reales.


LAURA CITARELLA


por @serpientederio


Intento ser de las que no dicen que llegan tarde (un mago no llega tarde, llega precisamente cuando se lo propone). En todo caso, lo cierto es que conocí a Citarella (1981) por el premio de mejor película que recibió su última producción en la revista Cahiers du cinema, en 2023. Ignoraba su participación en El Pampero Cine, así que si estás en la misma, quizás estas palabras tengan algún valor, después de todo es una de las mujeres del Nuevo Cine Argentino -movimiento artístico en el que la creación del INCAA en 1994 fue central. La cuestión es que quise aprovechar este espacio para hablar de Ostende (2011), su ópera prima, y Trenque Lauquen (2022), su última.

Permítaseme hablar como si en mis manos las tuviera todas, aunque solo cuento con seis horas de su filmografía ingerida.

Estas películas están vinculadas, no sólo en términos productivos, sino también narrativos. Laura Citarella es guionista y directora de ambas; Laura Paredes actúa en ambas y coguiona la segunda, que fue filmada a lo largo de seis años. La sinergia, voy a decir, entre ellas es impecable.

Ella, el personaje que también se llama Laura, es la médula de ambas, una chica que se encuentra por un motivo -que en algún punto involucra a sus parejas- en un pueblo ralo, que vive con sus reglas, en la cadencia del tiempo ancho que se insinúa hacia la Patagonia: un pueblo balneario en temporada baja y en uno del interior (y otras locaciones ‘vecinas’) respectivamente. Son ellos los que nominan las cintas, porque es ahí donde las historias pueden ocurrir.

Una chica, la misma, que se apropia de ese tiempo para buscar, para interpretar, para contar historias. Más en la primera que en la segunda, ella crea desde la distancia, sola y en silencio (así como presenciamos el final). Un calmo suspenso.

Más en la última que en la primera, hay un potencial pliegue entre las historias de las mujeres que van apareciendo (incluso la de su columna en la radio sobre mujeres que hicieron historia), y que es lo que desconcierta a quienes la buscan que intentan asimilar la Laura que conocen con la que está existiendo en ausencia. Un drama romántico, suspenso, ¿algo de ciencia ficción? todo muta, sin brusquedad.

En el cine de Citarella todo parece ser cierto, o nada lo es. Está hecha para quienes desciframos, quienes ávidamente queremos resolver los misterios mientras vemos (yo). Y bueno, imagino que asustan pero los minutos no sobran y se atraviesan sostenidos.
Hay una banda de cosas para decir, pero esto debía ser breve y temo spoilear, así que más amaría charlar (comenten cosas, porfi).

Cinematográficamente es un mate con bizcochitos de grasa, un placer prolongado y cómodo. Todo lo que de (meta)ficcional es el relato, así de suave, real y contundente es la técnica cinematográfica. Los primeros planos en que vemos a Laura pensar, sospechar, escuchar; los planos de la vida que pasa tal cual, en la ciudad, el monte, la playa, la ruta, bajo la lluvia, el viento; el sonido es siempre sincero y en su conjunto se cuentan susurros tras las paredes, canciones que se repiten una y otra vez, grabaciones (qué fruta noble la radio), charlas y llamadas y lecturas en voz alta.

La composición (¿así se dice?) es lo que te mantiene sentada. Capaz en Ostende la sensación del espectador puede ser más pesada, pero el efecto en Trenque Lauquen está perfectamente logrado. Necesitas todos los capítulos a lo largo de los 250 minutos para tejer la historia, aunque no haya solo una.

Oh las películas que contienen películas, alabadas sean. Aguante el cine argentino, no importa cuando leas esto.


[Ostende se puede ver en CINEMARGENTINO; en cuanto a TL, habrá que esperar un poco para que esté en alguna plataforma. En España ambas se pueden ver en FILMIN]


MARIA LUISA BEMBERG

por @morron__


No es casualidad que sus trabajos cinematográficos más destacados tengan como protagonistas a mujeres, pero principalmente a la historia de mujeres en su subjetividad, desde sus vivencias, amores y padecimientos. María Luisa Bemberg (1922-1995) supo componer historias y personajes que lograron interpelar al espectador sobre el rol de la mujer ubicándola por encima de los mandatos sociales, económicos e incluso religiosos.

No es casualidad tampoco que aquellas mujeres sean mujeres privilegiadas, a las que las cosas se les han dado de manera fácil, al rescoldo de las clases altas, sí, pero no por eso alejadas de la opresión. Sus orígenes le dieron perspectiva: elite porteña, de familia alemana (sus antecesores son los fundadores de la Cervecería Quilmes); supo plasmar en su filmografía a la mujer subordinada, víctima del poder patriarcal.

Casi como una trilogía, Bemberg le da lugar al deseo femenino como un acto emancipador en sus tres películas más destacadas:
Con tintes autobiográficos, en Señora de nadie (1982), Bemberg “crea” a mujer que al enterarse de las infidelidades de su marido, decide abandonar su hogar y sus hijos para encontrarse y darse nuevas oportunidades, algo que se consideraba inaceptable, pocos años atrás, si es que aún no sigue siéndolo. Protagonizada por Luisina Brando.

Estrenada en 1984, la película Camila, basada en hechos reales, es considerada un estandarte de la perspectiva de género, cuestionando fuertemente el sometimiento que padeció la joven Camila O’Gorman al enamorarse del cura Ladislao Gutiérrez durante los tiempos de Juan Manuel de Rosas. Protagonizada por Susú Pecoraro.

Yo, la peor de todas (1990), basada en el ensayo de Octavio Paz “Sor Juana o las trampas de la fe” narra las vivencias de la escritora religiosa Sor Juana Inés de la Cruz y su vínculo con los virreyes españoles, en especial con la virreina, vínculo cargado de pasión, elevado a lo espiritual por sobre lo carnal. Bemberg fue duramente criticada por el desarrollo del personaje de la poetisa mexicana. Protagonizada por Assumpta Serna.


ANAHÍ BERNERI


por @aneriuqam

Anahí Berneri (1975), directora, guionista y productora argentina, es reconocida y elogiada por abordar temáticas sociales y personales relacionadas con la intimidad en su cinematografía. Un ejemplo de esto es su ópera prima (Un año sin amor, 2005), donde exploró la vida de un hombre diagnosticado con VIH, quien se aventura en el sadomasoquismo gay como una forma de poner a prueba sus límites físicos y emocionales. Dicho esto, hoy hablaré de una película dirigida y protagonizada por mujeres.

Alanis (2017) es una de las películas más auténticas y conmovedoras que he tenido el placer de ver en lo que respecta al cine argentino. Lo que la hace destacar es su habilidad para plasmar la vida de una prostituta sin caer en estereotipos ni idealizaciones. La película se sumerge completamente en el contexto sin juzgar, evitando golpes bajos predecibles y sin caer en la tentación de romantizar la realidad.

La narrativa de la película se va complejizando a medida que avanza, explorando las desigualdades sociales, la maternidad y la prostitución desde un lente honesto y crudo. Nada queda sin decir, y lo que no se verbaliza, se muestra de manera impactante. La historia deja en claro que las decisiones que tomamos no siempre nos pertenecen, especialmente bajo un sistema que limita la libertad.

Aunque por momentos puede resultar desoladora, con la protagonista navegando por las calles de una ciudad despierta pero desierta, la película no carece de momentos de alivio. Incluso en la oscuridad, siempre hay destellos de alegría, incluso si tardan en aparecer.

La actuación de Sofía Gala es impecable, y la presencia de su hijo Dante en la película añade una capa de autenticidad y ternura aún mayor. Sobre la elección de Sofía para interpretar este papel, la directora manifestó en una entrevista que “buscaba una actriz que sea madre, que esté amamantando, que sea seductora, con un cuerpo atractivo y real. Con la productora, Laura Huberman, tuvimos la iluminación de pensar en Sofía y desde ahí todo fue orgánico. La propuesta que le llevamos fue: ‘¿Querés trabajar con tu hijo?’. Sofía es magnética para la cámara. Como los buenos actores de cine, tiene una asombrosa capacidad mental de concentración y disociación. Ella puede conmoverse y estar presente en la escena mientras sigue marcas para el encuadre, atiende a su hijo y no olvida una coma del texto. Al haber trabajado en etapas, Sofía moldeó la escritura del personaje desde el guion. El humor, el descaro y la construcción picaresca del personaje se los debo a ella”.

En resumen, podríamos definirla como un collage audiovisual desgarrador que muestra el lado más oscuro de Buenos Aires, esa realidad que muchos prefieren ignorar. Una historia poderosa y necesaria, dirigida por una mujer que sabe cómo retratar la complejidad de las mujeres en la pantalla. Pero también como un testimonio de la fuerza y la resiliencia de quienes luchan por sobrevivir en un mundo que a menudo parece estar en su contra.

PD: como me gusta cuando una mujer dirige una película sobre mujeres.


[se puede ver en CINE.AR y si estás en España, en FILMIN]


LUCRECIA MARTEL


por @gabi_bo




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