Cuando me invitaron desde AP a compartir recomendaciones me nació la casi inmediata disyuntiva entre recomendar algo a tono con los tiempos complicados e interesantes que estamos viviendo (‘interesantes’ como el mayor de los eufemismos), y algo quizá más escapista.
Personalmente soy de la opinión de que ambos tipos de obras son fundamentales, las ‘serias’ y las ‘escapistas’. Hay que generar conciencia e identidad, y con ellas compromiso social; pero también hay que promover el goce–sobre todo en tiempos de crisis–para generar la esperanza y la entereza necesarias para poder sostener tanto el día a día como también los proyectos comunitarios y sociales.
Finalmente me terminé decidiendo por recomendar a una serie de autoras de novelas gráficas que siempre están equilibrándose sobre esa línea imaginaria que existe entre los dos tipos de obras magistralmente. A veces tiernas, a veces plantadas en la dureza de la sociedad; siempre sagaces.
Ahora: ¿por qué novelas gráficas? Por dos razones. La primera es que simplemente me encantan. La segunda es que la novela gráfica, el cómic, y el manga son todos medios artísticos o expresivos que caen en un pozo lamentable, vapuleados por dos percepciones sociales muy prevalentes. La primera: la de ser medios inherentemente inferiores, carentes de valor cultural y mérito artístico. La segunda, y quizá no puesta en tantas palabras (salvo por los memes, la expresión por antonomasia del pueblo del siglo XXI): que son los consumos culturales principales del varón de derecha. Su territorio, por así decirlo.
Y acá es cuando yo entro y digo: pues no, reina . Podría hablar largo y tendido de por qué cultural e históricamente ninguna de estas dos cosas es así; pero prefiero hacerla más corta, y presentarte a cuatro grandes contemporáneas que van a hacer mi tésis por mí.
Marjane SatrapiMarjane Satrapi es una novelista gráfica (entre otras cosas) francesa-iraní, nacida en 1969 en
la ciudad de Rasht en Irán.
Su obra más reconocida es Persépolis, una serie de novelas gráficas y autobiográficas, en las
que describe primero su infancia durante la Revolución Islámica en Irán; luego, sus días como
una adolescente en Viena, donde fue a concluir sus estudios secundarios; y finalmente, su vida
en Irán tras su regreso.
La obra no sólo retrata su construcción ideológica y personal, a través de ser partícipe de una serie de momentos históricos y políticos, sino que también muestra la capacidad de Satrapi de capturar todos los matices de la experiencia humana; y por esto es una lectura que no puedo dejar de recomendar.
De ella, sin embargo, mi principal recomendación es la menos conocida, y bastante más corta
(pero no por eso inferior bajo ningún concepto) Bordados.
En esta obra autoconclusiva que no toma ni una hora de lectura, Satrapi nos invita a sentarnos
entre las mujeres sin pelos en la lengua de su familia; y allí, acompañadas de café y chismes
(de esos bien picantes, como los que tiran nuestras propias tías de vez en cuando entre mates), nos regala picardía, humor, y la reflexión de la incidencia de lo sociopolítico en lo totalmente mundano.
Ngozi Ukazu
Ngozi Ukazu, oriunda de Texas y nigeriana-americana, es una autora sobre cuya inclusión dudé casi hasta último minuto. No porque no sea excelente en su labor como historietista y novelista, sino porque de las cuatro autoras recomendadas, ella es la que sin duda más se acerca al terreno ese del escapismo mencionado al principio.
Decidí incluirla, finalmente, por dos motivos principales. El primero: porque a veces la
existencia ES resistencia. El segundo: porque además de lo dicho anteriormente sobre el valor
del escapismo en tiempos de crisis como sostén, el goce es simplemente un derecho y una
obligación del pueblo.
Por eso: Check, Please!
En esta obra que comenzó su publicación en tumblr por allá por el 2013, y que luego fue
compilada en dos volúmenes, Ngozi nos cuenta la historia de Eric “Bitty” Bittle, un jugador de
hockey gay que además es horneador compulsivo, y que se muda de la hiper mega
conservadora Georgia a Massachusetts para ir a la casi idílica universidad Samwell, lugar
donde empieza su camino hacia la adultez, y donde encuentra desde higiene cuestionable
(porque... bueno, el pibe juega al hockey con un montón de pibes universitarios, qué querés
que te diga), hasta el valor para ser quien es.
Ah, y el amor. Obviamente también encuentra el amor.
Check, Please! podría ser tranquilamente una obra del montón, pero su modo y el momento de
su serialización–que le permitió evolucionar libremente–, el humor magistral de Ngozi (a veces
bizarro, a veces un poco más burdo, a veces irónico), y su capacidad para construir un elenco
de personajes raros y entrañables, la convierten en un clásico de culto.
Kabi Nagata
Kabi Nagata es una mangaka (autora de mangas) japonesa, nacida en 1987.
Sus obras son autobiográficas y generalmente autoconclusivas, y tratan principalmente sobre
su sexualidad (Nagata es lesbiana), su salud mental, su alcoholismo, y su búsqueda del amor y
la compañía.
Sí. Es un montón. Pero sus obras también retienen cierta dulzura y un dejo de humor a pesar
de lo crudas que son las temáticas, o de lo incómoda que puede resultar a veces su
vulnerabilidad.
Mi Experiencia Lesbiana con la Soledad (sí, encima se clava unos títulos épicos), la primera
de sus obras, es un poco el pasaje a la adultez que tenemos muchas pero que aún hoy
cuentan pocas—la soledad, la incertidumbre, el peso de las expectativas ajenas, la necesidad
de pertenecer a algo, el vértigo de sentir que estás atrapada en una espiral, necesitar ayuda y
no saber cómo conseguirla—, y sentarse a leerlo es un poco como sentarse frente a un espejo,
o al fragmento de uno.
Leer a Kabi Nagata, en general, es un poco como que alguien te clave un tacle directo al
estómago; pero cuando estás ahí abajo en el piso, lagrimeando y sin aire, no te sale más que
dar las gracias y quedarte meditando, mirando el cielo y pensando que el dolor también te recuerda un poco que estás viva.
Sole Otero
Extraterrestres calentonas, brujas migrantes, la complejidad de los tramados familiares durante
las crisis políticas y económicas. De todo esto y de más nos habla la última autora que voy a
recomendar, Sole Otero.
Sole Otero, nacida en 1985 en Buenos Aires, ha hecho de todo en todos lados; es un poco un
comodín, capaz de hacer que un minuto te estalles de la risa con obras como Intensa (y que,
aunque sea en el fondo, te identifiques con una extraterrestre de nueve tetas, que empieza la
novela aburrida y pensando sólo en coger para pasar el tiempo, y termina haciendo un viaje por
lo que es no sólo ser una mujer sino lo que es ser una mina), y que al otro te hace replantearte
todo con obras como su celebradísima Naftalina.
En Naftalina Sole Otero hace uso de todos sus artilugios para contarnos una saga familiar que empieza en Italia con el advenimiento del fascismo, y que de ahí migra a la Argentina, para terminar con Rocío, una joven adulta reconectándose con una abuela recientemente fallecida y con la cual tenía un vínculo tenso previo a su fallecimiento, en el contexto de crisis e incertidumbre de la Argentina del 2001.
Naftalina es profundamente emocional, pero también profundamente argentina; y más que nada, aún profundamente relevante. Y por eso quería concluir con ella
¿Llegaste hasta acá? ¡Genial! Ahora elegí una lectura, una bebida bien fría, y disfrutá.
Escrito por: ayniecb





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