El próximo martes 23 de abril, a lo largo y ancho del país se llevará a cabo una Marcha Federal Universitaria, con el objetivo de demostrar en las calles nuestro rechazo y descontento con las políticas presupuestarias que se están llevando a cabo en el sector.
Desde los recortes en los sueldos docentes, al congelamiento presupuestario con valores del 2023, en un momento donde tenemos más del 200% de inflación y todos los meses aumenta el porcentaje de pobreza en el país debo a cómo se devalúa constantemente la plata, consideramos que las medidas tomadas desde que asumió el gobierno de Javier Milei tienen un objetivo clarísimo: cerrar todos los espacios donde podemos pensar. Esta idea, antidemocrática y que atenta a la libre expresión, no tiene otro fundamento que la necesidad de construir ciudadanos más dóciles y obedientes al futuro, que no tengan la capacidad teórica de debatir ni discutir cuando se atenta contra sus/nuestros derechos. En las redes sociales podemos ver un despliegue constante de libertarios y bots libertarios hablar de adoctrinamiento al referirse a las universidades y otros ámbitos educativos de gestión estatal, como si este no fuera un hecho que pudiera suceder en cualquier tipo de establecimiento y poniéndo en evidencia la carencia de pensamiento crítico y el fanatismo que poseen a la hora de leer de forma académica, siendo que son ellos mismos quienes no tienen fundamentos teóricos para defender este tipo de decisiones.
Las universidades de gestión estatal son la casa de estudios de muchísimas personas alrededor de todo el país, porque además de ofrecer una educación de calidad -no por nada los 5 premios Nobel que tenemos a nivel nacional son egresados de universidades públicas, libres y gratuitas-, tienen un factor fundamental: su gratuidad. Que la universidad esté financiada por el Estado, quien en su fundamento debe garantizar la oferta de educación para todes, permite a todo aquél que desea estudiar la posibilidad de hacerlo. Por el contrario de las universidades de gestión privada, que poseen aranceles de matrícula, trimestre/bimestre/cuatrimestre, de exámenes y otras cosas, las universidades de gestión estatal no exigen ningún tipo de cuota a la hora de cursar (si bien, sabemos y entendemos que para poder llegar a la universidad hay que poder viajar, alimentarse, comprar fotocopias y demás, que son factores que afectan a una educación integral y que el mismo Estado debería garantizar, situación que hoy en día cada vez sucede menos).
El recorte presupuestario y desfinanciamiento en las universidades afecta mucho más que al “uso de la luz”, como muchos se burlan en twitter al ver que las universidades apagan las luces de los pasillos porque las boletas de luz se fueron por las nubes. Afectan a los estudiantes, al ofrecer menos cátedras y horarios de cursada y, por ende, generar dificultades a la hora de anotarse a cursar; afectan a los docentes, siendo que sus sueldos se devalúan mientras siguen trabajando; se ven afectadas la cantidad de becas, en aquellas universidades que se otorgan, que pueden brindarse en cuánto a la compra de fotocopias; afectan los servicios que ofrecen las universidades, siendo que muchas tienen, a modo de prácticas, atención al público; impactan en la especialización del trabajo, en el estudio superior y formación contínua y en la investigación que pueden producirse para mejorar y evolucionar en el campo de trabajo; afecta la vida de muchísimas familias, cuyos miembros no pueden pagar estudios privados y, en este contexto, ven el futuro de sus estudios en universidades de gestión pública pender de un hilo; la lista de espacios de socialización donde un recorte de tal magnitud impacta es larguísima, y creemos que, en cierto punto, hasta incontable. Que quienes no podemos estudiar de forma gratuita tengamos que levantarnos todos los días sin saber si vamos a poder terminar nuestras carreras, es hasta un ataque a la salud mental. En un contexto de devaluación, crisis y desfinanciamiento constante, en conjunto con una suba de precios exorbitante, ver en peligro no solo nuestro presente sino nuestro futuro como profesionales, no es más que generar en la población un ambiente aún más hostil donde vivir. Que no se garantice el correcto funcionamiento y gestión de la educación libre y gratuita es, sin más, un ataque directo a nosotras, nosotros y nosotres, los hijos de obreros, amas de casa, inmigrantes, de barrios populares y poblaciones vulneradas que sin la educación universitaria y terciara de gestión pública no podríamos siquiera soñar con estudiar, muchísimo menos en este contexto.
Como dijo Juan Domingo Perón dijo una vez "La conquista más grande fue que la Universidad se llenó de hijos de obreros, donde antes estaba solamente admitido el oligarca. Porque la forma de llevar al oligarca es poner altos aranceles entonces sólo puede ir el que los paga. Nosotros suprimimos todos los aranceles. Para la universidad no había ni derecho de exámenes ni nada, era gratis, totalmente gratis, el Estado pagaba eso. De manera que tanto el pobre como el rico podía ir". Independientemente del tinte político que pueda tener cualquier persona, la movilización del 23 de Abril nos compete a todas las personas que vivimos en este país.
La primera universidad del país fue la Universidad Nacional de Córdoba (1613), cuna de la Reforma Universitaria de 1918. Fue la única universidad hasta el año 1821, cuando se fundó la Universidad de Buenos Aires. Hace 400 años que este país cuenta con universidades, las cuales se fueron estableciendo a lo largo de los años. Sin embargo, nos enfrentamos a la frase “si tus abuelos son universitarios, venís de una familia de plata”, siendo la generación de nuestros padres la que comenzó a ingresar a las universidades.
Fueron aquellos nacidos a fines de 1950 quienes comenzaron a ser estudiantes universitarios, y actualmente seguimos viendo a los primeros graduados de muchas familias. Nos llevó casi 400 años poder atravesar esas puertas; no permitamos que vuelvan a dejarnos afuera.
Todas, todos, todes tenemos un familiar, un vecino, un amigue o conocemos a alguien que estudia en la pública y que no podría hacerlo de otro modo.Tuvimos algún docente, médico, o fuimos atentides por algún top de profesional que vino de la pública, y así seguirá siendo. Porque la pública fue, es y debemos luchar porque siga siendo un semillero de ciudadanas/os/es con pensamiento crítico, profesionales de renombre y faro en materia de educación.
Este 23 de Abril, nosotras estamos con la universidad pública, libre y gratuita. ¿Vos?
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