Hoy en “Miércoles de recomendación” les traemos tres audiovisuales para empezar el ciclo lectivo.
• La asombrosa excursión de Zamba
Transmitida por TV pública y por el canal Pakapaka, producida por El Perro en la Luna, es una serie animada nacional y popular que acompaña las aventuras de Zamba. Este personaje, acompañado de otros como Nina, visita lugares históricos y conoce personajes que fueron importantes en la historia, generando una dinámica fácil de seguir y comprender de la historia argentina.
Es una serie que funciona en muchos ámbitos distintos: en primer lugar, como un complemento escolar, ya que es informativa y explicativa, y está hecha en un lenguaje con que les niñes se pueden sentir identificades. Por otro, como una distracción: los colores, la duración de cada episodio, están pensadas para retener la atención de les niñes y es una gran opción para ver, por ejemplo, una tarde en casa. Así también es una alternativa cuando hay que hacer la tarea, en vez de leer fotocopias y manuales, podemos aprender en y con la tele.
En esta era digital, que existan programas pensados a medida de las necesidades de aprendizaje de les niñes, y que integren medios que utilizan día a día, es clave para poder garantizar un proceso de enseñanza duradero y que continúe por fuera del aula.
• Horimiya
Algunos datos técnicos sobre esta obra: Horimiya es un anime de 2 temporadas, con 13 capítulos cada una, que es la adaptación del manga Horimiya, de Daisuke Hagiwara. Éste, a su vez, es un spin off del webmanga Hori-san to Miyamura-kun, escrito e ilustrado por HERO. El anime es del estudio CloverWorks.
Horimiya sigue la vida de Kyouko Hori, una adolescente divertida y malhumorada, e Izumi Miyamura, un adolescente tímido y reservado. Desde el primer episodio podemos ver cómo el mundo de ambos, que parece ser lejano, se empieza a entrelazar. Si bien puede sonar un cliché de personaje tsundere y personaje soft, en Horimiya le dan una vuelta de rosca linda e interesante. Estamos acostumbrados a animes del estilo de Maid Sama o Ao Haru Ride, donde los vínculos son complicados y tienen muchas vueltas. Acà, lejos de presentarnos vínculos tóxicos, se trata con mucha realidad y suavidad lo que es ser adolescente y sentir cosas. Desde el desamor y el amor no correspondido, a las relaciones de amistad, el compañerismo y la incursión de los personajes en sus propios gustos y necesidades. Es una historia que no se queda en los dos personajes principales, sino que acompaña también el crecimiento de los secundarios, dándonos contexto de sus personalidades y desarrollando problemáticas distintas a las que atraviesan los personajes principales.
Ciertamente es parte de una nueva generación de anime shojo, con una perspectiva más realista, sin perder la gracia de algún que otro momento tsundere al extremo e incorporando el homoerotismo entre los personajes masculinos. En Horimiya: The Missing Pieces -la segunda temporada, donde animaron distintos capítulos que no habían realizado antes- podemos ver episodios que tratan los celos, la sensibilidad y nos sumergen un poquito más en el mundo de cada uno de ellos.
Como yapa, la animación es preciosa (CloverWorks lo hizo de nuevo), la musicalización acompaña de una forma excelente a la historia y del diseño de personaje no puedo decir nada más que: aguanten los personajes 2d de pelo negro y tatuajes.
Sean felices un rato y miren Horimiya, está disponible en Crunchyroll.
• Dead Poets Society
Dirigida por Peter Weir en 1989, protagonizada por Robin Williams y con un reparto no sólo carísimo sino de un talento demencial, esto no es solo una recomendación, es un pedido: si no la vieron, mirenla.
Un profesor que quiere cambiar el mundo empieza a trabajar en una universidad privada y de élite, donde los estudiantes comienzan a darse cuenta que pueden ser algo más que máquinas reproductoras del sistema, ¿qué puede salir mal? Bueno… muchas cosas.
La sociedad de los poetas muertos, como se llama en latinoamérica, es conmovedora, inspiracional y por momentos durísima. En mi experiencia, la vi por primera vez en la secundaria en una clase donde pocos prestamos atención. La vimos en dos clases, porque los módulos eran de una hora, y desde ese momento hasta el día de hoy me dejó una marca: la importancia de pensar. De pensar en el hoy, en mañana, de preguntar, de cuestionar, de salir del molde predeterminado en el que estamos sumergidos y, pareciera, destinados a crecer. Un profesor poco convencional se propone, y logra, abrir puertas en las mentes de sus estudiantes eligiendo metodologías de enseñanza que los obligan a adentrarse en aquello que estudian y no sólo a limitarse a memorizar conceptos. Le da un espacio al arte, al ocio y al placer y cuestiona el lugar de los mismos, y sumerge también a los espectadores en este camino (que se vuelve cada vez más personal).
Es un tributo a la enseñanza, también. Una demostración del valor trascendental de llevar adelante la tarea docente desde una perspectiva crítica y no conformista, expandiendo la mente e impactando en la cotidianidad de les estudiantes.
Se trata de un film para ver al menos una vez (al año), y por qué no, desafiarnos a transitar nuestro paso por el mundo de una forma más consciente.
Por Sau (@punkieunplugged)



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